Por Rubén Cortés.

Es una decisión que marca el nivel de la 4ta Transformación: un ingeniero agrónomo será el encargado de desarrollar el proyecto de la remodelación de la Base Militar de Santa Lucía en aeropuerto civil. Ah, y no olvidemos que otro ingeniero agrónomo va a dirigir Pemex.

Marca el nivel porque, quien diseñó el NAIM, fue el arquitecto Norman Robert Foster, premios Pritzker (1991) y Príncipe de Asturias de las Artes (2009), y diseñador del Aeropuerto Internacional de Hong Kong, de la Commerzbank Tower, en Fráncfort, la Torre de Collserola, Barcelona…

Mientras que Sergio Samaniego trabaja como perito valuador, se formó para adquirir conocimientos sobre el cultivo de la tierra y no para construir aeropuertos, aunque es socio, y escribió un libro sobre eso, con el ingeniero José María Riobóo.

Riobóo no tiene cargo en el nombrado gabinete del próximo gobierno, aunque aparece sentado a la misma mesa que futuros secretarios de Estado en los anuncios oficiales del Presidente electo y es dueño del proyecto para convertir Santa Lucía en aeropuerto comercial.

También, Riobóo fue el constructor de los Segundos Pisos sobre el Periférico, durante el gobierno en el Distrito Federal del actual Presidente electo, de quien es amigo y quien ha dicho de él: “José María siempre me ha apoyado y lo considero uno de los mejores ingenieros del mundo”.

Y se entiende: un gobierno de partido único de facto (por su mayoría en el Congreso) y autoritario por el talante de su comportamiento basado en decisiones unipersonales del líder máximo, basa su poder en su sentimiento de gang, de amigos, camaradas, compas, compañeros…

“Todos los aspirantes a gobernantes perpetuos, o los que ya llevan muchos años en el poder, desarrollan, de manera muy acentuada, lo que pudiéramos llamar el síndrome de la desconfianza. El círculo del poder se va haciendo cada vez más estrecho, los compañeros de la primera hora van siendo eliminados o dejados de lado progresivamente (son siempre los más sospechosos para el autócrata porque son sus iguales), los “confiables” van siendo cada vez más mediocres, obsecuentes y adulantes”.

Lo anterior fue escrito, a propósito del estilo de gobernar de Hugo Chávez, por un gran intelectual de izquierda muerto ayer a los 86 años en Caracas: el ex guerrillero venezolano Teodoro Petkoff, ex ministro de Hacienda en la época democrática y crítico en la actual etapa populista autocrática.

Por eso, otro agrónomo va ejercer en el próximo gobierno una función para la cual no se preparó: Octavio Romero, también de Tabasco, como el Presidente electo, amigo íntimo y mano derecha de éste en la operación financiera de toda la vida.

Queda claro que, si no es entre amigos…

Imposible hacer una transformación.