Reflexiones decembrinas

by linaresvillamild@gmail.com
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Victor Martínez Ceniceros

Diciembre me gustó pa’ reflexionar, en busca de salidas a nuestros problemas sociales, no sólo dedicar tiempo a liberar los closets de ropa fuera de moda, para donarla a los necesitados, en un noble acto de caridad cristiana.

En Mexicali, no podemos darnos el lujo de seguir por la vida, parchando errores, creando dependencias de relumbrón, tomando decisiones a las prisas o con tintes electoreros, desperdiciando dinero, únicamente por no querer invertir en lo importante, la formación de ciudadanos responsables, íntegros e integrales.

Para muestra, con un botón tenemos: El instituto electoral de Baja California, nació de la necesidad de garantizar elecciones sin manoseo. Hoy, casi 30 años después de su fundación, resulta imposible creer que aquel ente ciudadano, modesto, sea hoy un monstruo administrativo chupa dinero, ya ni tan ciudadano, con las mismas funciones que su similar a nivel federal, con resultados cuestionables, ya que, cada vez, la gente participa menos en las votaciones, entonces, ¿cuál es el sentido de su existencia en la actualidad?

Si de verdad aspiramos a una mejor vida comunitaria, donde reine la confianza, deberíamos voltear a las aulas universitarias, en las cuales, se están deformando los próximos funcionarios inoperantes, los corruptos, los egoístas capaces de cualquier cosa, para beneficio propio, o bien, aquellos quienes solo llegarán a imitar el trabajo de los demás, sin una pizca de análisis, reflexión, ni cuestionamiento al establishment, solo por temor a perder la chamba.

La autoridad educativa universitaria, debe aceptar que es justo con ellos, dónde el entuerto puede comenzar a sanar. Una institución de educación superior, en una ciudad con talento, en pleno desarrollo, como la nuestra, debe dedicarse a subsanar en cada alumno, las fallas formativas que vienen arrastrando desde el nivel básico, así como las debilidades resultado de un entorno familiar desinteresado. Para ello requiere, además de esfuerzo, mucho valor civil para romper con dogmas, paradigmas como el del exitoso convencional, porque hay mucha gente brillante, con capacidad intelectual, pero emocionalmente endeble.

No podemos seguir jugando a la escuelita, en vez de eso, debemos trabajar en la formación eficaz de profesionales, humanistas, comprometidos, y para lograrlo, las clases no deberían parecerse a como siempre las hemos hecho. Si el aprendizaje está afuera, hasta allá deberá acudir la universidad.

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