Es “una falta de respeto”, señaló el jueves la nueva ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Margarita Ríos-Farjat, al ser cuestionada si llega al cargo con vínculos con la presidencia de Andrés Manuel López Obrador.

Apenas unos minutos antes, la ahora exjefa del Sistema de Administración Tributaria (SAT) alcanzó, en una primera votación en urna, la mayoría calificada, al recibir 94 votos a favor; en tanto, la académica del CIDE, Ana Laura Magaloni, recibió 25 votos y la actual subsecretaria de Gobernación, Diana Álvarez Maury, solo un voto.

En el pleno, el panista Damián Zepeda, antes de la votación, consideró que tanto Ríos-Farjat como Álvarez Maury, pese a contar con un buen perfil, no eran idóneas ni elegibles, porque ambas eran subordinadas del titular Ejecutivo.

Tras un largo ‘besamanos’ al salir del salón de plenos una vez que rindió protesta, la maestra en derecho fiscal y doctora en políticas públicas, quien ocupará la vacante del exministro Eduardo Medina Mora, aseguró que, como ministra, analizará todos los casos relacionados con temas fiscales y, de ser necesario, se excusará de conocer de ellos.

-¿Llega al cargo sin vínculos con la Presidencia? –se le cuestionó.

-Esa es una pregunta que resulta ser como una falta de respeto a la institución, al Senado, pero la comprendo perfectamente bien porque fue una preocupación social, respondió.

Para la regiomontana –quien también ha sido funcionaria en el Poder Judicial de la Federación–, haber trabajado bajo las órdenes del primer mandatario “podía ser un vínculo”, pero “fuera de eso yo no veo que haya un problema con la autonomía, el trabajo es público y seguirá siendo público”.

Aseguró que ella puso a consideración del Senado su expediente de vida, ya que su carrera no inició a partir de que fue designada jefa del SAT, sino que viene de años atrás como profesionista independiente y como abogada. “Someto a ustedes el expediente de mi vida, mi autonomía, mi independencia y mi integridad. Y estos son mis compromisos:

“Cohesión del orden jurídico mexicano, mantener la lógica jurídica hilvanada, fortalecimiento y autonomía institucional, sensibilidad a contribuir y continuar desarrollando al artículo 1 constitucional en accesos, combate a la desigualdad y a la corrupción; un punto de vista también federalista”, dijo, al comparecer ante el pleno.

De acuerdo con Ríos-Farjat, la Corte es la mayor responsable de garantizar el orden jurídico, pero, consideró, que “no es tarea fácil porque existen grandes intereses económicos, delincuenciales, oscuros, sin ley, políticos e ideológicos”.

Luego de la polémica elección de Rosario Piedra Ibarra como ombudsperson, la votación de la nueva ministra se desarrolló con la desconfianza de la bancada panista, cuyos integrantes solicitaron tanto pasar lista como realizar la votación a tablero abierto, para constatar el número de senadores presentes.

Al final, se contabilizaron, casi con lupa, 122 cédulas de votación y dos sobres blancos que contaron como nulos, así como un avión y un barquito de papel, que no contaron.