Solís se tiene que ir

by linaresvillamild@gmail.com
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Desde hace meses, ha corrido el rumor de que la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda hará cambios en su gabinete, y uno de los funcionarios que ha estado en la cuerda floja es Gerardo Solís Benavides, Secretario de Educación (que ya no de Bienestar Social) en Baja California.

Solís es uno de los funcionarios (junto con Catalino Zavala, Armando Samaniego y otros) que Ávila heredó del nefasto gobierno de Jaime Bonilla Valdez y que por alguna extraña razón sostiene en su equipo de trabajo. Eso solamente lo sabe ella.

Sin embargo, los recientes hechos registrados en la histórica escuela Leona Vicario han mostrado la incapacidad de una Secretaría de Educación que atendió tarde las denuncias por presunto abuso sexual, cometidas por un maestro de nombre Ricardo Roberto en contra de alumnas de tercero y sexto grado de primaria.

Este sujeto cuenta con 14 acusaciones de alumnas a quienes tocaba o cometía otros actos lascivos que por respeto a usted no menciono. La Fiscalía General del Estado señalaba que el docente «estaba cooperando» con las autoridades; sin embargo, el pasado viernes, cuando se llevó a cabo la audiencia de imputación, el acusado no se presentó, por lo que se giró orden de aprehensión en su contra.

Este fin de semana se puso en evidencia la ineficacia de la Secretaría de Educación en estos temas, ya que se difundió que Ricardo Roberto ya contaba con antecedentes de abuso en contra de alumnas desde septiembre de 2022, cuando el director de la escuela primaria Antonio García Baca, ubicada en la colonia Robledo, informó a sus superiores que el profesor había cometido actos similares a los que por hoy es denunciado.

Es decir, desde hace tres meses, las autoridades educativas sabían del comportamiento de este maestro, y en lugar de aplicarle sanciones, lo premiaron enviándolo a la primaria Leona Vicario, donde cometió más fechorías.

Recuerdo que hace unas semanas mi compañero reportero Juan Montes me enteró de la situación en «la Leona», por lo que le pedí que buscara a padres de familia para que, si lo consideraran, dieran testimonio de los hechos, y la respuesta fue que no querían hablar del caso «porque la escuela cumplía años y no querían arruinar los festejos»

Le comenté a Juan que cómo era posible eso, es decir, al maestro lo regañan, lo mandan a otra escuela y ¿se acabó el asunto?, ¿a poco en ese plantel no iba a abusar de niños? Hoy las circunstancias me dan la razón. Ricardo Roberto ya había sido señalado por casos similares en la escuela Antonio García Baca (lo cual me pesa, ya que en ese plantel estudié la educación primaria hace 30 años) y no pasó nada, solamente un cambio de escuela.

Por tal omisión, incapacidad, negligencia o como quieran llamarle, la cabeza del sector educativo, como es Gerardo Solís, así como todos los que estuvieron bajo su responsabilidad a este maestro abusivo deben salir de la administración. No estamos hablando de animalitos ni de cosas, son niños, niñas a los cuáles los padres y madres de familia les dan la confianza a los maestros para que los eduquen y lamentablemente algunos o algunas regresan a casa con huellas de haber sido abusados, tocados, vulnerados. No es justo, no debe ser permitido mucho menos solapado como ocurrió en la colonia Robledo.

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