Por Francisco Garfias

Los videos se hicieron virales. Soldados –con cara de asustados— que fueron humillados, zarandeados, insultados por supuestos autodefensas de La Huacana, Michoacán.

“Suelten las armas pendejos. No estamos jugando”, se escucha en uno de los vergonzosos videos.

Los supuestos autodefensas exigían les devolvieran las armas que les fueron decomisadas por el Ejército, incluida una Barret, capaz de atravesar blindajes. Las armas fueron devueltas y los militares liberados, según fuentes de la Defensa citadas por El País.

¿En qué país ocurre algo semejante? ¿Dónde queda el honor de las Fuerzas Armadas? ¿Y los Derechos Humanos de soldados que cumplían con su deber? ¿Qué garantías hay de que prevalezca el Estado de Derecho en una Nación que no tiene respeta a sus militares?

Lo escribimos aquí una y otra vez. Renunciar al uso legítimo de la fuerza, como lo hace el gobierno federal, manda un mensaje de impunidad.

No es la primera vez que vemos al “pueblo bueno” con actitudes violentas contra militares o policías.

La escena ocurría con anterioridad, pero es un hecho que se ha multiplicado en la 4ª T.

El arrojo de los agresores refleja que no tienen miedo. Saben que no habrá réplica. Que los soldados no harán uso de sus armas ni en defensa propia, so pena de acabar encarcelados.

El mismísimo presidente les puso camisa de fuerza. Desde el día 1 de su gobierno mandó el mensaje: “Nunca daré la orden de reprimir al pueblo…”.

¿Qué pueblo? ¿El que vimos en el video pendejeando a los soldados? ¿Amenazando? ¿Dando órdenes?

Y el desafío de Zamora. Camionetas nuevas con rótulos del CJNG, hombres armados hasta los dientes, que circulan libremente y asesinan sin piedad a 4 policías municipales.

La estrategia de “abrazos, no balazos” no funciona. No es con discursos, dádivas a los jóvenes y promesas de amnistía como vamos a recuperar la paz perdida hace lustros.

Aunque no les cuadre a muchos.

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Hay señales sólidas de que se acabó el período de gracia a AMLO. Las encuestas que lo ponían por las nubes, ahora traen un común denominador: sigue alto, pero va para abajo.

La encuestadora Enkoll, que encabeza Heidi Osuna, reportó una caída de 17 puntos en relación a noviembre pasado. De las Heras lo trae con 7 puntos menos desde que asumió el cargo.

Esta última encuesta dice que el 40 por ciento de los mexicanos confía mucho en el Presidente; 30 por ciento confía algo; 18 por ciento confía poco y 12 por ciento nada.

Mitofsky lo bajó a 59.9, pero ya lo estabilizó en 62 por ciento.

Minatitlán, las estancias infantiles, la contracción de la economía, los draconianos recortes, la crisis en salud, la violencia incontrolable… todo cuenta.

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Enkoll, por cierto, reporta que la afinidad de Morena ha bajado un 15 por ciento a nivel nacional. Malas noticias para los guindas, a 6 días de las elecciones en 6 estados.

Hablamos de esas elecciones con el jefe nacional del PAN, Marko Cortés. Se ve confiado:

“En la ciudad de Aguascalientes estábamos uno o dos puntos abajo en enero. Hoy tenemos amplia expectativa de triunfo.

“En Baja California, donde habrá elecciones de gobernador, el PAN estaba abajo 80 a 10. Acortamos distancias. Estamos a menos de 10 puntos. Vamos por el voto útil.

“En Durango capital estábamos derrotados. Hoy vamos arriba en todas las encuestas.

“En Tamaulipas hay buenos números. Buenos candidatos. La apuesta es conservar la mayoría en el Congreso Local.

“En Quintana Roo nuestra apuesta, con la alianza que se hizo, también es lograr mantener la mayoría en Congreso.

“En Puebla, con une elección extraordinaria de gobernador, reconocemos que Barbosa sigue arriba, pero ya está a tiro de piedra. Tenemos un candidato que es absolutamente contrastante (Enrique Cárdenas). Emerge de la sociedad civil, sin cola que le pisen.

Más: “Barbosa no está apto para gobernar. Ni moral, ni físicamente. No está en condiciones”.

FIN.