Por Rubén Cortés

Era de esperar: si en el PAN se sabía de la Chapodiputada y Guillermo Padrés despojaba tierras en Hermosillo para construir caballerizas, contrataba al mejor jinete mexicano para entrenar a sus hijas y compraba caballos en Alemania y Holanda…

A un alcalde panista se le hizo fácil pagar 20 millones de pesos por un software que nunca llegó al ayuntamiento, pero, en cambio, lo que sí apareció, en coincidencia, fue una casa que se había comprado el alcalde en… sí, casi eso mismo: 22 millones de pesos.

Pedro Rodríguez, alcalde de Atizapán de Zaragoza, Edomex, de 2013, fue investigado en su mandato por la compra de esa residencia y, ahora, por una solicitud de información, se sabe que no existe el software por el que pagó facturas de exactamente 19 millones 800 mil pesos.

Coincidió este desfalco, además, con aquella fallida comisión especial anticorrupción creada por el PAN para revisar los casos de corrupción de sus militantes, que jamás deliberó un ceso ni emitió acuerdos, resoluciones, sugerencias o sanciones en al menos 10 meses.

Y eso que el entonces presidente nacional panista, Ricardo Anaya, nombró a un militante de prosapia, Luis Felipe Bravo Mena, como titular de la comisión. Sin embargo, luego el propio Anaya omitió en su 3de3 ingresos por 54 millones de pesos en una empresa de su propiedad.

En el caso del entonces alcalde Pedro Rodríguez, adquirió un software para el área de cobranzas fiscales del ayuntamiento por 19 millones 800 mil pesos, pero la actual administración no más no encuentra las facturas, pagadas en tres exhibiciones a Grupo Argog y Asociados SA de CV.

Por la fecha en la Pedro Rodríguez pagó ese “módulo de ejecución fiscal”, fue investigado por comprar en 22 millones de pesos una residencia en el lujoso Fraccionamiento La Estadía en Esmeralda de Atizapán, que él reportó a la tesorería municipal en sólo ocho millones de pesos.

Dinero, dinero: todo alrededor del alcalde era dinero, pues también se incrementó el salario en un 100 por ciento durante los últimos cinco meses de su administración. Sin ninguna explicación, sus ingresos mensuales pasaron de 60 mil pesos a 120 mil pesos.

Después de tantos líos en el PAN, Pedro Rodríguez brincó al PRI en 2018 para volver a ser candidato a la administración municipal, pero por ese partido. Sin embargo, le fue imposible porque “no cumplió con el requisito de prestigio y fama pública” ni de reconocimiento y aceptación.

Es decir, dañó al PAN, como La Chapodiputada, Padrés, los autores de Los moches, el mismo Anaya con las inconsistencias de su imperio inmobiliario de 308 millones de pesos, Pedro Rodríguez abandonó al partido que le permitió ser alcalde.

Y ahora, busca otro donde ubicarse.