El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tenía pactada una reunión en la Casa Blanca para revisar el plan de infraestructura, pero el mandatario la abandonó abruptamente, furioso por la pesquisa en su contra por la presunta interferencia electoral de Rusia.

Casi tan pronto como llegaron los líderes demócratas al encuentro, previsto como una atípica sesión bipartidista sobre el gasto en infraestructura, Trump despidió a Nancy Pelosi y Chuck Schumer.

Poco después, en una conferencia que no estaba prevista, Trump dijo a los periodistas que no trataría con demócratas mientras llevaran adelante “investigaciones falsas”.

Las dos partes dieron sus versiones de lo ocurrido. Trump dijo que la reunión terminó porque, por la mañana, Pelosi lo había acusado de encubrimiento en la investigación del fiscal especial Robert Mueller por su presunta connivencia con Rusia y por sus supuestos intentos de obstruir la investigación para obtener documentos y testimonios sobre la trama rusa. “Aquí está la conclusión: no hubo colusión, no hubo obstrucción”, dijo Trump.

El mandatario señaló que los planes de infraestructura estaban suspendidos por el momento, y pareció amenazar con romper relaciones con la oposición, que controla la cámara baja del Congreso. “No puedes ir por los dos caminos: el camino de investigación y el camino para hacer las cosas para los estadounidenses. En lugar de caminar feliz a una reunión, entré para ver a gente que me acusa de encubrimiento. Quiero hacer infraestructura, pero no lo puedo hacer bajo estas circunstancias”.

Mientras, Pelosi y Schumer relataron su versión. “Entró en la habitación. Hizo una declaración, que ni siquiera voy a describir”, dijo la presidenta de la Cámara de Representantes.

Sugirió que Trump había creado la tensión para evitar tener que comprometerse con los detalles sobre lo que sería un proyecto de ley de infraestructura enormemente caro.

Schumer, líder demócrata en el Senado, dijo que la cancelación repentina de la reunión fue “una excusa premeditada”, e indicó que “lo que pasó en la Casa Blanca te hace quedar boquiabierto”.

Según el New York Times, con base en una fuente demócrata, Trump entró a la sala de reuniones de gabinete y se mantuvo en pie sin saludar a los líderes de la oposición, Schumer y Pelosi; el testimonio indica que el presidente reclamó a Pelosi por sus declaraciones, habló por tres minutos y se fue sin permitir respuestas.