Por Eliott Valdez Montaño

No hubo sorpresas. El debate entre los candidatos a la Alcaldía de Mexicali se caracterizó por los ataques entre los dos candidatos que dicen encabezar las encuestas: Marina del Pilar Ávila Olmeda y Gustavo Sánchez Vázquez.

La candidata de Morena y el alcalde con licencia se enfrascaron en una serie de acusaciones mutuas, desde el responsabilizar a la diputada federal con permiso de votar el recorte presupuestal para seguridad en Mexicali, hasta el uso de patrullas para transportar propaganda del PAN fueron los principales señalamientos hechos durante el encuentro celebrado en las instalaciones de Cetys Universidad.

Sin duda, el panista le tocó la parte más dura de atender, debido a que se está jugando la reelección, y tenía enfrente a la candidata que también tiene mucha preferencia electoral, según las encuestas. Y en este caso tuvo que asumir un papel duro, enfático, porque al fin y al cabo estaba defendiendo el período que busca extender en la Alcaldía.

Marina del Pilar se mostró con la confianza de todo aquel que dice llevar la delantera; sin embargo, desde mi punto de vista, se observó algo nerviosa, le faltó mayor seguridad y firmeza en algunos señalamientos, así como precisión en varios puntos, sobre todo cuando se habló de los recursos que se recortaron en materia de seguridad.

La priísta Guadalupe Gutiérrez Fregoso tuvo una participación seria, respetuosa, enfocada en responder las preguntas que hicieron los moderadores; sin embargo la cautela se terminó cuando en su cierre cuestionó a Ávila Olmeda, a quien tachó de “soberbia” y “despilfarradora”; mientras que Elvira Luna, del PBC, mantuvo su estilo con sus señalamientos fuertes y enfáticos; sin embargo, en algunos momentos dirigió varios señalamientos hacia Marina del Pilar, a lo que incluso la diputada con licencia respondió que existía el “PRIANBC”.

Para la sorpresa de quien esto escribe, y creo que para sorpresa de muchos lectores, el candidato del PRD, Jaime Dávila Galván fue el aspirante que presentó propuestas, que mostró datos que sustentaron sus argumentos, que no dedicó ni un segundo del tiempo en atacar, por lo que sus intervenciones fueron respetuosas y acertadas, algo que los demás candidatos debieron aprovechar.

Mientras que Gerardo Aguíñiga, de Movimiento Ciudadano, se mostró como un candidato bien intencionado, con señalamientos interesantes, enfocados principalmente en el ámbito educativo y empresarial, pero que careció de propuestas concretas y que en muchos momentos titubeó y se puso nervioso; sin embargo, eso no le quita que haya hecho un buen desempeño.

Los moderadores realizaron un buen papel; no coincidí con tantas interrupciones por parte de la compañera Rosa María Méndez Fierros, ya que se trataba de un debate y no de una entrevista; no obstante, dichas pausas fueron necesarias en varios momentos para que los candidatos “no se fueran por las ramas”.

De nuevo, este debate nos dejó a varios, incluyéndome, con un buen sabor de boca; el Instituto Estatal Electoral aprendió la lección y mejoró los formatos, ahora tendrá que trabajar para aumentar el interés de los ciudadanos en estos ejercicios democráticos.