Por Pablo Hiriart

Por segunda vez en menos de un mes el presidente López Obrador desmintió a su subsecretario de Hacienda sobre temas económicos que el mandatario desconoce y Arturo Herrera sí sabe.

López Obrador desmiente y desautoriza a sus secretarios y subsecretarios con la mano en la cintura. No se puede confiar en la palabra de ellos.

Ni en la de Romo, que dijo que el aeropuerto sí se continuaría en Texcoco.

Ni en la de Esteban Moctezuma, que presentó una razonable reforma educativa, y el presidente se la está echando para atrás.

Ni en la del subsecretario de Hacienda, que anuncia en Europa la postergación de la proyectada refinería en Dos Bocas hasta evaluar sus costos reales.

Ni oír a ese subsecretario que estudia con legisladores que la tenencia vehicular se cobre en todo el país.

¿De qué se trata? ¿En qué kínder se ha convertido Palacio Nacional?

Si las finanzas se van a manejar ‘desde Los Pinos’ (el presidente), como dijo Luis Echeverría en 1973 cuando corrió a Hugo B. Margáin de la Secretaría de Hacienda, entonces sálvese quien pueda. Vamos por ese camino y ya conocemos el desenlace.

El subsecretario Herrera, un economista de prestigio que viene del Banco Mundial, se reunió en lunes con legisladores y especialistas en el marco del II Foro Hacendario, donde coincidió con diputados que en 2020 se podría revivir el cobro de la tenencia en los estados.

Dijo, en concreto, que cobrar bien el predial y reinstalar la tenencia en todo el país podría dar una recaudación adicional de entre 100 y 120 mil millones de pesos, “cantidad que para los estados es mucho dinero, quizá para la federación no lo es, aunque para los estados haría la diferencia”.

Como (casi) todo mundo sabe, la tenencia es un impuesto estatal y no federal, como está implícito en el argumento de Herrera. Compete a los estados.

En menos de 24 horas, en su conferencia mañanera, el presidente López Obrador lo desmintió de manera tajante y hasta ofensiva:

“No hay aumentos de impuestos y no hay impuestos nuevos. Los compromisos se cumplen. Digo esto porque salió la noticia de que se iba a restablecer el impuesto de la tenencia. Eso no es cierto. Eso quisieran nuestros adversarios”.

Arturo Herrera no es su “adversario”, sino su subsecretario.

El presidente no puede decidir sobre un impuesto estatal. Si lo quieren federalizar, tampoco es asunto suyo, sino del Congreso.

Durante una entrevista a Financial Times, publicada el 11 de marzo, el subsecretario de Hacienda dijo que “no autorizaremos (la construcción de la refinería en Dos Bocas) hasta que tengamos una cifra final que no sea muy diferente de los ocho mil millones de dólares originales”.

Al día siguiente lo desmintió el presidente en su conferencia mañanera: “No hay retrasos en la construcción. Estamos muy bien y se va a construir la refinería, se va a terminar en tres años como se contempló y va a costar entre seis mil y ocho mil millones de dólares”.

¿Por qué va a costar eso? Porque sus presidenciales ganas así lo dictan.

Si el subsecretario de Hacienda dice que van a esperar a tener una corroboración más precisa de la cifra, lo desmiente y lo calla.

Que las finanzas se manejen ‘desde Los Pinos’ (el presidente) tiene sus costos.

Como ilustraba ayer Enrique Quintana en sus Coordenadas, la caída real del gasto en seguridad en los dos primeros meses del año fue de 31 por ciento. Como si no hiciera falta.

El gasto en educación cayó 12 por ciento.

Y el gasto en salud del sector público federal cayó en 13.6 por ciento, “lo que significa que se dejaron de desembolsar aproximadamente cuatro mil millones de pesos cada mes”, apunta Quintana.

Por otro lado, en un solo mes (9 de marzo al 7 de abril) el gobierno gastó más de cinco mil millones de pesos en subsidiar (claro que es subsidio) el IEPS para que no suban la gasolina Magna ni el diésel… que siguen subiendo.

Ayer el presidente dijo que descubrieron que el 63 por ciento de esos estímulos fiscales se quedan en manos de distribuidores.

¿Solución? Que el Estado ponga gasolineras, si no disminuyen los precios los expendedores actuales.

En el país hay cerca de 12 mil estaciones de gasolina. ¿Cuántas miles de estaciones necesitaría poner el Estado para equilibrar los precios?

Puras ocurrencias que podrían acabar –como en los años en que las finanzas se manejaban desde Los Pinos– en estatizaciones.

Los organismos internacionales ya se dieron cuenta del kínder que hay en Palacio.

Ayer el Fondo Monetario Internacional recortó la expectativa de crecimiento para México, en este año, de 2.1 a 1.6 por ciento del PIB.

Le recortaron a varios países, pero a México fue al que más.

¿Por qué será? Por falta de certidumbre.

Es un kínder.