Voltear al pasado

by linaresvillamild@gmail.com
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Victor Martínez Ceniceros

En la educación a nivel superior, estamos tan desesperados por la conducta de la Generación Z, que le apostamos a los chunches tecnológicos a la espera de un milagro, cuando lo ideal es voltear al pasado, volver a lo básico.

Las tecnologías de la información aplicadas a la educación, las TIC´s, TAC’s, TAP’s, no son malas o buenas, son simples herramientas, huecas, a la espera de ser rellenadas con el ingenio humano y así, ponerlas al servicio del prójimo, por lo cual, no debería colmárseles de expectativas.

La Unesco, en el libro de 2021, “Reimagining our futures together: A new social contract for education”, es bien claridosa. Recomienda ser críticos, cautos con la tecnología. Para ellos, el “…trabajo cooperativo entre estudiantes, el desarrollo de proyectos de investigación, la resolución de problemas, el estudio individual, el diálogo en seminarios, el estudio de campo, la escritura, la investigación-acción, los proyectos comunitarios, deben impregnar la educación superior”.

No debemos escarbar mucho para encontrar lo bueno, solo apelar a los planteamientos pedagógicos bien hechos, desde hace siglos. Comenio, en 1632, recomendaba compensar las deficiencias de los alumnos, aplicando un método para los entendimientos intermedios. Eso implica esforzarse, no solo llegar a impartir una clase pizarrón.

Rousseau pedía no consultar ningún otro libro, solo el mundo, “haced que vuestro alumno atienda a los fenómenos de la naturaleza, y en breve le haréis curioso”. Para llegar a eso, es necesario dejar la comodidad del aula. Un inseguro Pestalozzi, temía perder su trabajo por aplicar su método basado en la intuición, en el cual confiaba, “… me puse a cacarear mi ABC diariamente… siguiendo sin plan determinado la marcha empírica…”.

Los jóvenes de ahora no son tan diferentes a nosotros, los veteranos, en nuestra etapa estudiantil. Quizá lo más representativo de hoy, es la facilidad y el margen de libertad para expresar sus inquietudes o molestias, comparado con lo ocurrido el siglo anterior, donde, desde la primaria, cualquier pensamiento o comportamiento distinto, era reprimido.

Si en realidad deseamos mejorar la sociedad, no podemos continuar dando clases con el método del estudiante culiatornillado al mesabanco, popular desde hace 3 mil años, mezclado con la pedagogía represora del siglo XX, dirigida a personas del siglo XXI.

Salgamos a la calle a conocer nuestro entorno, disfrutar el proceso, porque la verdadera educación está peleada con el sufrimiento. La palabra escuela, proviene de la expresión en griego, Skhole, cuyo significado es, conocimiento adquirido, gracias a conversaciones realizadas durante el tiempo libre, en cualquier lugar. Así de simple, sin necesidad de edificios suntuosos, tecnología. 

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